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Historia de Merlo San Luis Los
primeros registros históricos de la región datan de principios del siglo
XVI, toda la falda de las sierras de los Comechingones habían sido otorgadas
por herencia a Tomas Fernandez, quien al morir en 1712 deja un sector
importante en capellanía a los Padres Dominicos de San Luis.
Juan Perez fue el constructor de la Capilla
Nuestra Señora del Rosario de Piedra Blanca. El 27 de mayo de 1795 sus
herederos donaron 9 cuadras lindantes a la capilla para fundar la Villa
de Merlo.
Don Juan fue enterrado en esta capilla al
igual que toda su familia. Al instalarse los reverendos padres, bautizaron
la estancia como “Piedra Blanca”. Lo primero que construyeron fue un molino
de pan, que beneficiaba a todos los vecinos.
Entre los vecinos que atestiguaron las ventajas
de formalizar la fundación se cuentan a Don José Rodriguez, Santiago Romero,
Vicente Muñoz, Francisco Gallardo, Manuel Vieyra, Nolasco Vidal y Jose
Alaniz.
El 1º de octubre de 1796 Sobre Monte ordena
la fundación a través del siguiente decreto :
“Visto este expediente formado con el objeto
de erigir una villa útil, en el paraje hasta aquí conocido como “La Piedra
Blanca”, jurisdicción de San Luis de Loyola, procédase a la formación
del pueblo, titulándose desde ahora la “Villa de Melo”, en justa memoria
del Excelentísimo Señor Nuestro actual Virrey Don Pedro Melo de Portugal....”
Así nació el pueblo, con el tiempo el nombre
se deforma transformándose en Villa de Merlo.
Francisco Regis Becerra, primer párroco
de Renca, presidió la ceremonia religiosa de fundación del nuevo pueblo
en el Paraje de Piedra Blanca. Acompañados por el clérigo Presbitero Becerra,
el Comandante de Armas Juan de Videla y los vecinos se reunieron esa mañana
del 1º de enero de 1797. Fue en la puerta de la Capilla de Nuestra Señora
del Rosario donde se leyó el auto de fundación emanado del Gobernador
Intendente Don Marqués de Sobre Monte. El pequeño Ignacio, hijo de Juan
de Videla de tan solo 5 años (que años mas tarde resultaría Gobernador
de San Luis) fue quien sacó de una bolsa de tafetán morado el nombre del
santo que se designaría como patrón del nuevo pueblo. Le correspondió
a San Agustin, a quien se procedio a aclamar “Viva el Rey nuestro Señor,
y nuestro Santo Patrono el Señor San Agustin”
En la actualidad los turistas pueden recorrer
estos lugares históricos y descubrir, plazas, calles, barrios, arroyos
con los nombres de estos ilustres personajes que hace unos 300 años comenzaron
a forjar la historia de este pujante y encantador pueblo.
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